El arte de la biografía en Benjamín Jarnés


Pulido Mendoza, Manuel. (2001) El arte de la biografía en Benjamín Jarnés. (Tesina de posgrado) Diploma de Estudios Avanzados en Filología Hispánica. Bernal Salgado, J.L. (dir.). Cáceres: Universidad de Extremadura. 168 pp. DOI: 10.13140/RG.2.2.36793.31842

Trabajo de investigación. 2o año de cursos de doctorado Departamento: 37- Filología Hispánica Programa: 1-Filología Hispánica 9937902- Estudio e investigación sobre textos, autores y géneros de la literatura española Tipo L (línea de investigación), 12 créditos. Tutor: José Luis Bernal Salgado. Facultad de Filosofía y Letras, UEX 2000-2001 CALIFICACIÓN: SOBRESALIENTE


Si se tiene en cuenta el origen grecolatino del género de las biografías, no es difícil encontrar muestras del mismo en la literatura de una cultura de lengua romance como es el castellano. Baste recordar el componente biográfico o pseudo-biográfico de algunas de las mejores obras de nuestra literatura, como El cantar de Mío Cid, El libro de Buen Amor, las hagiografías medievales, las semblanzas y vidas renacentistas, las crónicas de indias, nuestra novela picaresca o el propio Quijote, para darnos cuenta que los relatos de vidas de personajes – históricos, legendarios, ficticios- no son por completo extraños a la tradición escrita en lengua española.
Si bien es cierto que la producción de biografías o escritos de carácter biográfico, no es un hecho totalmente ajeno a nuestra producción literaria, es un dato bien conocido, ya convertido en lugar común, el menor interés que el género biográfico ha suscitado en las letras hispánicas si lo comparamos con la producción de los países de habla inglesa y francesa. La explicación de esta diferencia, tanto cuantitativa como cualitativa, en la producción de biografías, se remonta a causas de índole histórico y cultural relacionadas con el humanismo renacentista, el protestantismo y el desarrollo de su moral individualista. Sea como fuere, es sólo en este marco cultural y debido a esta mayor producción, donde históricamente se ha consolidado, a partir de los siglos XVII y XVIII, una tradición del género y donde se ha reflexionado más y mejor acerca de las características particulares de la biografía moderna.

Se puede extraer como consecuencia, que junto con la menor producción de biografías de calidad en lengua española, comparativamente, sufrimos igualmente un déficit histórico en la producción crítica acerca del género, que podemos decir que, prácticamente, ha llegado hasta nuestros días.

Pero esta situación de falta de cultivo del género específicamente biográfico –tanto en la creación como en la crítica- no siempre fue así en España. Durante los años veinte, treinta y aún cuarenta, la biografía experimentó un enorme auge editorial y éxito de público en las naciones de Occidente, de los cuales no se sustrajo, esta vez, nuestro país. La voluntad de alcanzar esta Modernidad del siglo XX, reacia a todo lo decimonónico, electrificó por completo la vida económica, social y cultural de aquel tiempo, inyectando bríos nuevos a todas las técnicas, ciencias y artes. Tras la ruptura vanguardista en las artes y la literatura, también la biografía, se modernizó a la par que los otros géneros literarios, difundiéndose desde los centros culturales mayores a los menores de toda Europa.

Este nuevo tipo de biografía que surge al comienzo del siglo XX, al calor de las innovaciones técnicas, científicas y artísticas de la Modernidad, es precisamente el objeto de este estudio. Las denominaciones que ha recibido este subgénero narrativo desde su aparición ha sido muy variado. En su momento de aparición masiva se las llamó en las reseñas y artículos de crítica de la época, biografías o “vidas”, “novelescas”, “anoveladas”, “noveladas”, “de ficción”, “vidas imaginarias” y otros rótulos por el estilo, mientras que los críticos y autores se ponían de acuerdo sobre cuáles eran las características esenciales de este nuevo hacer biográfico. Posteriormente, la atención que la filología hispánica ha prestado al fenómeno ha sido más bien escasa y salvo unos pocos artículos serios, ningún estudio extenso se ha dedicado al género hasta la fecha. Destaca por pionero, el capítulo que Luis Fernández Cifuentes dedicó a la biografía en su obra Teoría y mercado de la novela en España:: del 98 a la República. Él la califica cómo “nueva biografía”, haciendo un paralelismo con la “nueva novela” muy útil para diferenciarla de la biografía anterior, al igual que la nueva novela de vanguardia se diferenciaba de la decimonónica. Gustavo Pérez Firmat (1986 y 1993), es el primero que presta atención a la hibridación entre la biografía y la novela de vanguardia y de modo consecuente se inventa para estas obras, el título de “biografías vanguardistas”. El trabajo de Ana Rodríguez-Fischer (1991), bastante deudor del de Fernández Cifuentes, aunque mucho mejor estructurado, se refiere a estas obras como “modernas biografías novelescas”, destacando la novedad y el carácter literario de las mismas. Domingo Ródenas (2000: 93-96) en su estudio que precede a su antología de Prosa del 27, dedica un apartado a la biografía como un subgénero de la prosa o narrativa de la época, llamándola en una de las ocasiones “relatos de vida”, siguiendo alguna de las denominaciones de la época. Recientemente, quien ha dedicado una mayor y mejor atención al fenómeno de la biografía de la época de entreguerras ha sido Francisco M. Soguero en tres recientes artículos (1999, 2000a y 2000b). Soguero (2000a: 216), siguiendo a Pérez Firmat (1986) ha propuesto el marbete de “biografía vanguardista” y ha dado la alternativa de “biografía de avanzada”, al menos para aquellas escritas por los prosistas de vanguardia españoles entre los años 1929 y 1936 y que se pudieron asociarse al movimiento de El nuevo romanticismo (1930) de José Díaz Fernández. En cualquier caso, todas estas definiciones –tanto de la crítica contemporánea al fenómeno, como de la escasa bibliografía actual sobre el tema— coinciden en señalar como rasgo diferenciador, la búsqueda intencionada de un aspecto artístico, literario o creativo de esta biografía. Estos artistas biógrafos, tratan de distanciarse de las modalidades predominantes en el género hasta entonces, tanto de la biografía “monumental”, tendenciosa y sin rigor (por ejemplo la biografía victoriana en Inglaterra) como de la pesada investigación histórica positivista excesivamente devota del dato3. Es decir, que en biografía, asumida como prosa artística, vino a sumarse a la reacción general de las artes de la Modernidad contra la estética del previo siglo XIX. En este trabajo vamos por tanto, a tomar la definición de “biografía moderna”, para referirnos a este tipo predominante de biografía que se da desde este primer tercio del siglo XX, en el período de entreguerras europeo.

Fueron muchas las traducciones que de estas biografías modernas se hicieron para el mercado español, que pronto empezó a demandar una producción nacional, con personajes históricos autóctonos y escritos en castellano. Como en otros géneros literarios de la Modernidad hispánica, el pionero en la redacción de este tipo de biografías fue Ramón Gómez de la Serna, aunque no se puede decir que fuera el único intelectual de su generación que dedicara atención al género, ni que no contara con antecedentes literarios inmediatos. Novecentistas o contemporáneos a los que se ha querido ver dentro de esta generación intelectual, como Juan Ramón Jiménez, Enrique Díez-Canedo, Ricardo Baeza, Eugenio D’Ors o el propio Ortega y Gasset, prestaron, desde muy temprano, atención a la biografía. Teorizaron sobre este género a partir de sus lecturas de modelos extranjeros y realizaron traducciones, cuyo desarrollo impulsaron dentro de España. Algunos llegaron a componer sus propias biografías de personajes históricos españoles y extranjeros. El interés por el género biográfico, en el caso de Ortega, enlazaba directamente con sus preocupaciones filosóficas sobre la razón vital y la razón histórica, y el regeneracionismo intelectual europeista que defendía para España. Además, Ortega, tras la decepción por los resultados de la nueva novela en parte propugnada por él, la mal llamada “novela deshumanizada”, impulsó la creación de biografías como un modo de “rehumanización” de la prosa española. El respaldo definitivo que impulsó la producción de este tipo de libro en España fue el proyecto de edición de biografías creado por Ortega en la editorial Espasa-Calpe, la colección de “Vidas Españolas e Hispanoamericanas del Siglo XIX”. Seguir leyendo...

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